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Análisis de Yonder: The Cloud Catcher Chronicles

Yonder: The Cloud Catcher Chronicles es un título indie desarrollado por Prideful Sloth que está a la venta desde el 18 de julio a un precio de 22,99 euros para PC y 23,99€ en PS4, ambos digitales. Aunque en PS4 también podemos optar por una versión física, la buena, a un precio de 19,99€.

Yonder nos cuenta la historia de un chico que tras mucho tiempo regresa a la isla donde nació, Gemea, para descubrir quienes son sus padres, quién es él y porqué está la isla llena de Tiniebla. Empezamos en un barco de vuelta a casa cuando una fuerte tormenta lo destruye, entonces el mar nos arrastra hasta la isla de Gemea, donde empezaremos nuestra aventura.

Somos un chico con una habilidad especial, la de ver duendes mágicos, los cuales nos harán falta para poder liberar las zonas infestadas por la Tiniebla. Esta Tiniebla nos bloquea el paso en muchas ocasiones, en otras simplemente nos da atajos para llegar a los diferentes biomas más rápido o simplemente bloquea zonas con loot.

Completar el juego al 100% puede llevar poco más de 10 horas, duraciones que en muchas ocasiones se agradecen dentro de la cantidad de mundos abiertos y cientos de horas de duración que estamos viendo últimamente. Además, el juego no tiene una gran dificultad, por lo que podría ser apto para los pequeños de la familia.

Si tuviera que resumir Yonder de forma rápida diría que es una mezcla entre Stardew Valley y Zelda Breath of the Wild. Este título coge parte de los dos, dejando de lado el combate y la complejidad, pero reuniendo el mundo abierto, la exploración y el crafteo. Estos ingredientes forman un juego perfecto para relajarse y explorar, al mismo tiempo que descubrimos la historia oculta tras nuestro protagonista.

La isla de Gemea consta de varios biomas y en cada uno de ellos un pueblo especializado en un oficio, como la carpintería, la construcción, la cocina, etc. Cada uno de estos oficios se pueden dominar de forma parcial o bien llegar a la maestría. Dependiendo de si lo dominamos o somos maestros, nos darán más recetas o planos para crear diferentes artículos.

Algunos de los biomas que aparecen en la isla son bastante similares, aunque por lo menos están separados. Como por ejemplo las diferentes costas, son similares, pero en diferentes zonas de la isla. No disponemos de ningún vehículo y tampoco tenemos un botón de correr, el personaje lo hace automáticamente, aunque a veces los caminos se hacen pesados.

Por ello, los desarrolladores han optado por introducir en el juego una especie de portales en forma de estatuas, que podemos desbloquear si hacemos lo que nos piden. Con estos portales podemos viajar entre los distintos biomas, aunque su localización no es acertada, ya que muchas veces se encuentran alejados de los sitios clave. Además de estos portales en forma de estatua, hay otros que solo se abren de día o de noche, por lo que su utilidad es más que discutible.

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En Gemea encontraremos muchas misiones secundarias, las cuales se basan en conseguir objetos para los lugareños, construir puentes para facilitar el paso a otras zonas o incluso construir una granja. Muchas de estas misiones son diferentes y nada pesadas de hacer, excepto las de construir puentes u otras cosas, que terminan siendo tediosas de completar.

El motivo es que estamos acostumbrados a que para craftear, primero debemos buscar los recursos necesarios para hacerlo, y aunque esto no es del todo diferente en Yonder, sí hay recursos que solamente se pueden conseguir comprándolos. Esto se podría entender para un objeto especial, pero es todo lo contrario. Para poder fabricar los elementos básicos o para construir elementos más grandes, como por ejemplo un establo, tenemos que comprar, o mejor dicho, intercambiar elementos tuyos por los que necesitas.

Ojalá se quedara ahí la cosa, pero por si fuera poco, los comerciantes en muchas ocasiones no tienen los elementos que necesitamos y si los tienen, escasean. Me las he visto y deseado para poder construir puentes de piedra porque la cantidad de recursos no «fabricables» que necesitaba era demasiado alta. No es imposible, pero sí tendremos que invertir tiempo en patear la isla en busca de más comerciantes que tengan lo que necesitamos. Siempre podemos intercambiar las cosas que necesitamos para completar el puente en lugar de fabricarlo, pero entonces, ¿dónde está la gracia?

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En las 11 horas de juego todavía no he conseguido ser maestro de todos los oficios, me falta uno de momento. Al llegar a la maestría de todos los oficios, nos dan aun más objetos que podemos fabricar, desconozco si al tener la maestría en todos los oficios puedes fabricar todos los elementos en lugar de tener que intercambiarlos, pero sería una gran ventaja.

También podemos fabricar granjas donde cuidar animales. En un principio no parece nada útil, pero cada animal que encontramos en esta isla proporciona un tipo de recurso. Así como arcilla o leche, entre otros recursos, hay dos animales distintos por cada bioma y que podemos acoger en una de nuestras granjas, que se pueden fabricar en diferentes sitios y teniendo así más de una.

Podremos pedirle a un lugareño que nos ayude con nuestra granja, este aumentará la producción de los recursos y mantendrá todo limpio. Para «contratarlo» tendremos que darle comida hasta que su felicidad aumente al 100%. En las granjas también podremos guardar los objetos que no queramos llevar encima, en un cofre. Lo malo es que si necesitamos algo de lo que hemos dejado en el cofre, tendremos que ir hasta una de nuestras granjas a buscarlo.

En cuanto a nivel técnico de Yonder, se trata de un juego indie desarrollado con el motor gráfico Unity. En este caso, la versión analizada es la de PC y no ha surgido ningún problema. Nada de bugs,clippingpopping u otros problemas. Si tuviera que achacarle algo son sería las pocas opciones de gráficos, control de la sensibilidad del ratón o de sonido, algo que puede corregirse con futuros parches. Pero por lo demás, Yonder está muy bien optimizado y cuidado, hacía tiempo que no jugaba un juego tan relajante y sin problemas. Solo vi un bug, pero es algo anecdótico y no daña la experiencia del jugador.

La historia de Yonder es cuanto menos curiosa y visualmente es precioso, pero el enfoque dado al crafteo no funciona tan bien como debería, aun así es bastante completo y sus 10 horas se disfrutan de principio a fin.

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