Análisis de Xenoblade Chronicles 2

Bienvenidos a la era de los gráficos donde cada máquina se vende por su gran potencia, por sus capacidades 4K y funciones HDR. Donde nos encontramos ante grandes anuncios de televisiones y monitores escondidos bajo la palabra “gaming”. Y ante todo esto, llegó Nintendo Switch.

análisis Xenoblade Chronicles 2

El día 1 de diciembre se puso a la venta un pequeño brillo en el mundo de los videojuegos, Xenoblade Chronicles 2 llega al mercado para Nintendo Switch, acompañado de una edición de coleccionista y un mando pro con motivos del juego. Xenoblade no es un título para todo el público, pero a diferencia de sus dos predecesores, ha intentado abarcar un público mayor.

Nos encontramos en el mundo de Alrest, donde la tierra se ha transformado en una zona inhóspita e inhabitable hundida bajo un mar de nubes, y ante esto llega la figura de El Arquitecto, creador del mundo, que pone a disposición de la humanidad a los Titanes, bestias de tamaño descomunal que producen una energía que hace posible la creación de vida y fauna, y es donde los seres humanos deciden crear sus nuevas poblaciones para poder subsistir. En este mundo se añade que existen una serie de cristales, que al ser tocados por un ser humano resucitan o invocan un Blade, un ser vivo de apariencia humanoide o animal que cuenta con un arma y consciencia propia. Estos seres o blades ayudan a quienes han tenido la fuerza interior suficiente para poder revivirlos, los cuales son nombrados pilotos, y les prestan sus armas y su poder para poder luchar.

Así, nos encontramos en la piel de Rex, un buceador del océano de nubes que viaja a lomos de su Titán, Azurda, que ha actuado como abuelo para él y que por motivos de una misión para la que le contratan, acaba siendo ni más ni menos que el piloto de la Égida, la Blade más poderosa de todos, nacido del Árbol del Mundo, punto central del que nace en la tierra y que asciende hasta el cielo, donde se encuentra el Arquitecto, y tendrá la misión de llegar a la cumbre del árbol, el Elíseo.

Xenoblade no es un JRPG tradicional, aquí las mecánicas se basan en piedra, papel o tijera; pero masivamente expandido. Con tres botones del joy-con o pro controller (b, x, y) lanzamos diferentes ataques especiales que debemos cargar previamente con los auto-ataques, desencadenados de 3 en 3. Pero podemos interrumpir esos auto-ataques con alguna habilidad para que esta haga mayor daño. Mientras que el botón restante (a) está asignado a la habilidad especial que se ejecuta con nuestro blade. Este ataque tiene cuatro niveles y, al contrario que los otros, este se recarga utilizando los ataques especiales (b, x, y). Cada habilidad tendrá un efecto u otro y, además, podemos desencadenar ataques combinados con los otros compañeros con los que contemos en ese momento. Este sistema de combate me ha gustado, aunque tiene la contra de que se tarda bastante, en mi caso unas 40 horas, en controlarlo medianamente y 50 en dominarlo bien; de un total de 77 horas que ha durado la campaña principal, sin hacer demasiadas misiones secundarias y que harían extender la duración de la partida a más de 100 horas. Es verdad que estas mecánicas terminan siendo más accesibles al principio, ampliando el rango de jugadores que puedan estar interesados en adentrarse en este mundo.

Gráficamente, Xenoblade Chronicles 2 ha resultado ser exageradamente muy mejorable. Da la sensación de que empezaron con estética realista o semirealista, como en las dos primeras entregas, pero que a mitad de desarrollo se quiso cambiar y ha resultado en una mezcla extraña. Esto se debe a que los personajes, modelados con sombreado plano (cel shading), tienen una gama de expresiones y transmiten un sentimiento comparable a la última entrega de Zelda con sus animaciones, pero los modelados de los otros personajes, que no son pocos y además algunos son protagonistas durante la historia, dan una sensación demasiado plana que choca muchísimo con la carga narrativa que transmiten debido a su animación, que parece que no termina de cuadrar bien con los modelados más convencionales.

Xenoblade 2 es comparable al ritmo que suelen llevar los shonen, parafraseando una frase de Joaquín Nieto: “es como un shonen, con un inicio lento del capítulo hasta el final, donde te vomita todo el contenido en una hora“. Además, todas las animaciones cuentan con una desincronización labial que no veía desde la campaña de CoD: Black Ops. Además, llama especialmente la atención que esta desincronización no solamente se de en la versión doblada al inglés, sino que también presenta el mismo problema con el audio en japonés.

Gráficamente, Xenoblade Chronicles 2 ha resultado ser exageradamente muy mejorable. Da la sensación de que empezaron con estética realista o semirealista, como en las dos primeras entregas, pero que a mitad de desarrollo se quiso cambiar y ha resultado en una mezcla extraña. Esto se debe a que los personajes, modelados con sombreado plano (cel shading), tienen una gama de expresiones y transmiten un sentimiento comparable a la última entrega de Zelda con sus animaciones, pero los modelados de los otros personajes, que no son pocos y además algunos son protagonistas durante la historia, dan una sensación demasiado plana que choca muchísimo con la carga narrativa que transmiten debido a su animación, que parece que no termina de cuadrar bien con los modelados más convencionales.

Xenoblade 2 es comparable al ritmo que suelen llevar los shonen, parafraseando una frase de Joaquín Nieto: “es como un shonen, con un inicio lento del capítulo hasta el final, donde te vomita todo el contenido en una hora“. Además, todas las animaciones cuentan con una desincronización labial que no veía desde la campaña de CoD: Black Ops. Además, llama especialmente la atención que esta desincronización no solamente se de en la versión doblada al inglés, sino que también presenta el mismo problema con el audio en japonés.

análisis Xenoblade Chronicles 2

En general, las cinemáticas están bien introducidas, aunque algunas se hacen demasiado lentas o seguidas unas de otras, haciendo que la impaciencia por jugar aflore y dejando el estándar de calidad de PS2 o PS3. Su punto a favor es que, conforme va transcurriendo la aventura, va mejorando ligeramente y los efectos de partículas son una pasada. Esto, jugando con la consola en el dock, claro. Porque en el modo handheld, o portátil en la lengua de Cervantes, los bajones de frames son casi constantes es zonas abiertas y la resolución está casi todo el tiempo a 360p, perdiendo gran parte de la perfecta dirección artística, que no tiene nada que envidiar a los abanderados de nintendo como Breath of the Wild o Mario Odyssey. Sería algo perdonable si no fuera por la inmensidad de bugs, que más de una vez me he encontrado con la partida corrupta, perdiendo unas 3 horas de mi vida. Sorprende un poco esta situación tratándose de Monotlith Soft, que ya han trabajado en grandes títulos de Zelda y podrían haber sacado una entrega con mejor acabado gráfico. Toca esperar a futuras actualizaciones y ver si mejoran este apartado.

Hablando de actualizaciones, Nintendo ha pensado, al menos en parte, en Xenoblade 2 como un servicio; por lo que sigue los pasos de sus competidores como Final Fantasy XV Zelda Breath of the Wild añadiendo un pase de temporada, que añadirá contenido al menos durante un año. Veremos en noviembre de 2018 si ese contenido está a la altura.

Pero lo cierto es dejando a un lado esos fallos gráficos, narrativamente Xenoblade Chronicles 2 nos lleva por sus episodios de forma muy fluida manteniendo el interés en todo momento. Como dijo Josef Fares en los Game Awards de 2017: “Fuck the Oscars”, con juegos con esta narrativa, y tratamiento del guion se debe dar esa importancia al medio. No recordaba desde que jugué a Bravely Default de Nintendo 3DS haberme metido tan de lleno en un mundo, de querer conocer lo que tenían que aportarme cada uno de los NPCs y cada una de las conversaciones opcionales que hay por todo Alrest, y no habiendo completado ni la mitad de misiones secundarias, habré realizado cerca de 40. Cada una de ellas se traduce una forma nueva de expandir el universo creado, haciendo sentir todo bastante orgánico, un añadido que nos ayuda a entender el contexto de esa sociedad y cómo está evolucionando hacia lo que era antaño la vida en el planeta.

Pero no es todo oro lo que reluce, no es posible que en mitad de más de una misión obligatoria encontremos enemigos de hasta 70 niveles por encima del nuestro, que te atacan sin contemplación acabando con nosotros de un golpe y teniendo que empezar de nuevo desde un punto bastante atrasado. Esto mismo me pasó casi al final del juego, donde aparecen una cantidad ingente de enemigos que invocan a más enemigos, y resulta imposible enfrentarse a cuatro enemigos a la vez, los cuales se enfocan en pegar al personaje que estés controlando. A esto, hay que sumarle la duración de los combates, ya que con enemigos de un nivel similar al nuestro, las peleas pueden durar entre 15 minutos y 30 minutos. Así, resulta algo tedioso, sobre todo en el final, ya que con esos enemigos de nivel tan alto podemos estar tranquilamente más de 3 horas seguidas. No hace otra cosa que un flaco favor al diseño de niveles, haciendo que la parte final sea muy mecánica y pasillera. Además, los enemigos parecen colocados al azar y esto puede resultar a que nos quedemos atascados en algún momento de la partida, pero siendo razonables, se acaba superando y la recompensa de continuar metiéndonos en el mundo y avanzar en la historia merece mucho la pena.

Nintendo está haciendo que la Switch cuente con un catálogo muy fuerte y no hay duda de que Xenoblade Chronicles 2 tiene parte de culpa. No se escapa de ser un casi must-have de la consola recomendado para los que han jugado a Breath of The Wild y os enamoró. De hecho, estoy convencido de que son juegos complementarios el uno del otro, ya que Xenoblade cubre la ausencia de un buen guion y una narrativa fuerte, mientras que el Zelda cubre la ausencia de mundo abierto y los gráficos. No obstante, cada uno se siente orgánico a su manera. No creo que Xenoblade Chronicles 2 sea el más apropiado para los usuarios de juegos más casuales como 1-2 Switch o Mario Kart 8, ya que a pesar de que Xenoblade Chronicles 2 sea más accesible, no deja de ser un JRPG con todo lo que ello conlleva, como dedicar más de 60 horas a un solo juego. cambios surten efecto.

Pero no es todo oro lo que reluce, no es posible que en mitad de más de una misión obligatoria encontremos enemigos de hasta 70 niveles por encima del nuestro, que te atacan sin contemplación acabando con nosotros de un golpe y teniendo que empezar de nuevo desde un punto bastante atrasado. Esto mismo me pasó casi al final del juego, donde aparecen una cantidad ingente de enemigos que invocan a más enemigos, y resulta imposible enfrentarse a cuatro enemigos a la vez, los cuales se enfocan en pegar al personaje que estés controlando. A esto, hay que sumarle la duración de los combates, ya que con enemigos de un nivel similar al nuestro, las peleas pueden durar entre 15 minutos y 30 minutos. Así, resulta algo tedioso, sobre todo en el final, ya que con esos enemigos de nivel tan alto podemos estar tranquilamente más de 3 horas seguidas. No hace otra cosa que un flaco favor al diseño de niveles, haciendo que la parte final sea muy mecánica y pasillera. Además, los enemigos parecen colocados al azar y esto puede resultar a que nos quedemos atascados en algún momento de la partida, pero siendo razonables, se acaba superando y la recompensa de continuar metiéndonos en el mundo y avanzar en la historia merece mucho la pena.

Nintendo está haciendo que la Switch cuente con un catálogo muy fuerte y no hay duda de que Xenoblade Chronicles 2 tiene parte de culpa. No se escapa de ser un casi must-have de la consola recomendado para los que han jugado a Breath of The Wild y os enamoró. De hecho, estoy convencido de que son juegos complementarios el uno del otro, ya que Xenoblade cubre la ausencia de un buen guion y una narrativa fuerte, mientras que el Zelda cubre la ausencia de mundo abierto y los gráficos. No obstante, cada uno se siente orgánico a su manera. No creo que Xenoblade Chronicles 2 sea el más apropiado para los usuarios de juegos más casuales como 1-2 Switch o Mario Kart 8, ya que a pesar de que Xenoblade Chronicles 2 sea más accesible, no deja de ser un JRPG con todo lo que ello conlleva, como dedicar más de 60 horas a un solo juego. cambios surten efecto.

8.0

Lo bueno

  • La narrativa sucede de manera fluida y las misiones secundarias expanden el universo manteniendo el interés.

Lo malo

  • El apartado técnico, especialmente en el modo portátil, no funciona como debería, empeorando la experiencia de juego.
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