Análisis de Celeste

análisis CelesteEn los últimos años, la cantidad de literatura barata, predicadores del positivismo y “gurús” que afirman tener la clave del éxito ha aumentado de una manera increíble. La autoayuda se vende de cualquier manera (incluso en tazas maravillosas) y las frases positivas en redes sociales aparecen en uno de cada dos “muros” virtuales. Pero entre todo este negocio surgen —a veces— algunas obras que realmente terminan ayudando, es el caso de Celeste.

El éxito de Celeste se debe, entre otras cosas, a que no es un videojuego que busca ser sensacionalista, sino que predica con el ejemplo. El medio es el mensaje, decía McLuhan, y en este caso es la propia narrativa la que está al servicio del jugador. Jugar a Celeste supone aceptar a ciegas una dicotomía antagónica, porque en la primera partida podemos saber el tipo de género del juego pero no el mensaje que quiere transmitir.

Celeste depende mucho del estado emocional de cada uno. Los más beatos lo verán como un juego de plataformas muy bien hecho y los empáticos percibirán el mensaje detrás de las mecánicas, pero son los que están realmente mal quienes entiendan realmente el juego.

[vc_row][vc_column][vc_column_text]El título es un plataformas complicado, pero al contrario de lo que sucede con otros juegos similares, Celeste quiere que el jugador se tome su tiempo y que no hace falta ser perfectos. No importa la cantidad de veces que mueras porque lo trascendental es que lo sigas intentando. Da igual si no consigues alguna fresa en alguna zona del mapa porque puedes continuar avanzando. Pero el mensaje va más allá, aunque la cantidad de muertes no importe el juego las indica con un número y es fácil terminar Celeste con unas dos mil calaveras. El propósito de esto es que el jugador abrace sus fracasos y se sienta orgulloso. En este sentido, el simbolismo entre escalar la montaña y superar los problemas es tan evidente que hasta un ciego lo vería.

Pero no es solo la historia de Celeste lo que lo convierte en un gran candidato a GOTY de 2018, que también, sino su magnífico diseño de niveles. Cada nivel cuenta con un planteamiento muy trabajado y nada está fuera de lugar, todo tiene un porqué y cada elemento parece haber sido colocado con una precisión milimétrica. Un diseño que, incluso, a veces está realizado con picardía y se nota especialmente en algún par de puntos concretos en los que es casi imposible evitar la muerte. Son momentos en los que se genera indirectamente una complicidad entre desarrollador y jugador en tanto que nosotros, como jugadores, somos conscientes de la intencionalidad de ese diseño. Pero las muertes no importan, sino seguir avanzando.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column offset=”vc_hidden-lg vc_hidden-md”][vc_column_text]Esa minuciosidad a la hora de trazar los mundos del videojuego es algo que se agradece especialmente en las zonas más difíciles, ya que nos obligan a recordar lo aprendido con anterioridad para superar ese nivel. No es más que una suma de mecánicas muy bien pulidas que funcionan por separado realmente bien, pero que una vez adquirimos la habilidad necesaria y las dominamos pasan a parecer algo simple —en parte lo es—, pero es en ese momento cuando el juego cambia el registro y añade otra nueva, luego otra, y después aparecen combinaciones de unas con otras y es lo que sorprende de verdad. El ritmo de la narrativa y los niveles forman una relación simbiótica, de tal manera que los momentos pausados o las fases con puzles casan perfectamente con otras distintas en las que debemos escapar de un enemigo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column css=”.vc_custom_1520006117568{background-image: url(https://canalgoty.com/wp-content/uploads/2018/03/Análisis-de-Celeste-6.jpg?id=1685) !important;background-position: center !important;background-repeat: no-repeat !important;background-size: cover !important;}” offset=”vc_hidden-sm vc_hidden-xs”][vc_column_text css=”.vc_custom_1520006045121{padding-top: 30px !important;padding-right: 180px !important;padding-bottom: 100px !important;padding-left: 180px !important;}”]Esa minuciosidad a la hora de trazar los mundos del videojuego es algo que se agradece especialmente en las zonas más difíciles, ya que nos obligan a recordar lo aprendido con anterioridad para superar ese nivel. No es más que una suma de mecánicas muy bien pulidas que funcionan por separado realmente bien, pero que una vez adquirimos la habilidad necesaria y las dominamos pasan a parecer algo simple —en parte lo es—, pero es en ese momento cuando el juego cambia el registro y añade otra nueva, luego otra, y después aparecen combinaciones de unas con otras y es lo que sorprende de verdad. El ritmo de la narrativa y los niveles forman una relación simbiótica, de tal manera que los momentos pausados o las fases con puzles casan perfectamente con otras distintas en las que debemos escapar de un enemigo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_raw_html]JTNDaW1nJTIwc3R5bGUlM0QlMjJmbG9hdCUzQSUyMGxlZnQlM0IlMjBtYXJnaW4lM0ElMjAtMTAlMjUlMjAwJTI1JTIwMCUyNSUyMDUlMjUlM0IlMjB3aWR0aCUzQSUyMDMwMHB4JTNCJTIyJTIwdGl0bGUlM0QlMjJBbiVDMyVBMWxpc2lzJTIwZGUlMjBDZWxlc3RlJTIyJTIwc3JjJTNEJTIyaHR0cCUzQSUyRiUyRmNhbmFsZ290eS5jb20lMkZ3cC1jb250ZW50JTJGdXBsb2FkcyUyRjIwMTglMkYwMyUyRmJhZGVsaW5lLnBuZyUyMiUyMGFsdCUzRCUyMmFuJUMzJUExbGlzaXMlMjBDZWxlc3RlJTIyJTIwJTJGJTNF[/vc_raw_html][vc_empty_space][vc_column_text css=”.vc_custom_1520007608990{padding-right: 0px !important;}”]Cada bloque está en el sitio que debe para poder llegar con el salto y el dash o combinando una serie de movimientos. En este sentido, es muy interesante cómo funciona la mecánica de poder agarrarse a las paredes y trepar (un poco) por ella. A veces, lo que parece un nivel imposible se convierte en un momento de reflexión para analizar el puzle que se presenta. Precisamente es lo que busca Celeste, que nos tomemos nuestro tiempo para superar cada nivel y, sobre todo, que observemos el entorno. Es algo sumamente importante, porque así es cómo descubrimos un brillo en alguna zona de la pared que esconde alguna fresa o las caras B o C, cassettes que una vez recogidos desbloquean nuevos niveles de ese mundo con una dificultad mucho mayor.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column offset=”vc_hidden-lg vc_hidden-md”][vc_column_text]Tampoco falta la atención a los pequeños detalles como pueden ser las líneas de diálogo que aparecen en la pantalla cuando interactuamos con un personaje. Algo tan simple como cambiar el color de una de las palabras del párrafo o —también— que las letras de un único vocablo vibren con el fin de transmitir una emoción.

No hay una manera correcta de entender Celeste porque depende de cada jugador hasta un punto que lo convierte, casi, en un acto íntimo. Lo que está claro es que —seas como seas y sientas lo que sientas— Celeste es un gran juego.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column css=”.vc_custom_1520006860346{background-image: url(https://canalgoty.com/wp-content/uploads/2018/03/Análisis-de-Celeste-19.jpg?id=1687) !important;background-position: center !important;background-repeat: no-repeat !important;background-size: cover !important;}” offset=”vc_hidden-sm vc_hidden-xs”][vc_column_text css=”.vc_custom_1520007060675{padding-top: 2px !important;padding-right: 50px !important;padding-bottom: 50px !important;padding-left: 570px !important;}”]Tampoco falta la atención a los pequeños detalles como pueden ser las líneas de diálogo que aparecen en la pantalla cuando interactuamos con un personaje. Algo tan simple como cambiar el color de una de las palabras del párrafo o —también— que las letras de un único vocablo vibren con el fin de transmitir una emoción.

No hay una manera correcta de entender Celeste porque depende de cada jugador hasta un punto que lo convierte, casi, en un acto íntimo. Lo que está claro es que —seas como seas y sientas lo que sientas— Celeste es un gran juego.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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