Análisis de Monster Hunter World

análisis de Monter Hunter World
Catorce años han pasado desde el último Monster Hunter de sobremesa, porque el Monster Hunter MMO y Monster Hunter Tri no deberían contar. El primero porque solo está disponible en China y el segundo porque quedó claro desde el primer momento que Wii no debió ser su plataforma. Pero por fin está aquí Monster Hunter World en consolas de nueva generación, la versión de PC llegará a Steam en unos meses. Las expectativas eran grandes y prácticamente a este juego solo se le podía exigir la excelencia, algo que cumple sin problemas.

Monster Hunter World no se llama así por lo poético que suena, ni porque sea un spin-off de la saga principal, sino porque el entorno que te rodea es el verdadero protagonista, no tú, no los monstruos grandes, sino el mundo. El mero hecho de que exista una cadena alimentaria para mantener el equilibrio en el mundo es algo que hace de esta experiencia algo orgánico y especial. Los animales pequeños son devorados por otros más grandes, los carroñeros aprovechan la menor de las oportunidades para alimentarse de algún monstruo que haya sido abatido. Los herbívoros están para ser pasto de un carnívoro con necesidad de energía para seguir encarando un combate difícil. ¿Y los carnívoros? Más vale que tengan cuidado porque como en el mismísimo planeta Tierra, en este nuevo mundo, el depredador más voraz seguimos siendo nosotros, los humanos.

No solo el mundo ha cambiado, la caza también. Los lafarillos han hecho que cambie. Estas criaturas son unos bichos que siguen los pasos de los monstruos grandes una vez hayan estado en contacto con los rastros del mismo. Esto es algo que al principio creó controversia entre los más puristas de la saga, ya que aparentemente facilitaba la caza. Pero nada más lejos de la realidad, porque los propios escenarios han aumentado su tamaño de manera considerable, así que el viejo sistema de ir aleatoriamente por las zonas frecuentaba el monstruo se hacía tedioso y poco práctico. La incorporación de los lafarillos contribuye, como decía antes, a que todo sea más orgánico y natural y que nos sintamos como un cazador.

Además de la caza, una de las características más acertadas en toda la saga es la inclusión de una campaña. La historia no cuenta con la mejor trama ni con una narrativa innovadora, pero sirve de trampolín hacia el end game. Esta campaña sirve como tutorial y ayuda a evitar que la curva de dificultad, que quien ya haya jugado a alguno de estos títulos ya sabe lo arisca que es, no acabe con las ganas de disfrutar de la caza. De la misma manera, este nuevo modo de Monster Hunter World elimina las misiones de recolección y de abatir a monstruos pequeños, esto hace que jugar solo mucho sea más llevadero, pues la esencia de este juego no es matar a criaturas que no ofrezcan una lucha digna.

análisis de Monter Hunter World

El relato, desgraciadamente no está a la altura del título en cuanto a calidad, está claro que es un mero trámite para llegar al final del juego donde desbloqueamos todos los monstruos. La historia consta de muchísimos personajes sin profundidad ni personalidad aparente, meros receptáculos vacíos con forma humana que van desde militar con rango X hasta militar con rango Y. Ninguno de ellos tiene absolutamente nada que ver con la trama, solo dan paso a la siguiente misión.

Además, de los pocos personajes que pueden llegar a tener algo de trascendencia, a la Ayudante (The Handler) la convierten en una acompañante como Navi, de Ocarina of Time, ya que solo está para dar la tabarra y agenciarse de nuestros méritos a medias cuando completamos una misión. Narrativamente la historia es penosa, pasa por horas de relleno intrascendente a un par de secuencias de acción frenética al más puro estilo de Uncharted. Es, en esencia, como una película de Transformer; la historia no vale nada, pero siempre mola ver algunas explosiones.

El combate sigue intacto y eso es una buena noticia, no hay que cambiar lo que ya funcionaba. A todo lo magnífico que de por sí ofrece esta saga (en cuanto a repartir hostias se refiere) hay que añadirle alguna que otra cosilla más. Empezando por lo básico, las catorce armas de los últimos títulos de la saga se mantienen intactas, pero para hacer el combate más dinámico añaden algunos combos nuevos a las armas. Pero curiosamente, ni las armas ni los combos es lo que hace innovan en las batallas, de eso se encarga el propio escenario y la eslinga. Por un lado, los mapas cuentan con hasta tres niveles diferentes de altura que permiten un combate mucho más calculado y vertical, saber cuándo saltar para asestar un poderoso golpe al monstruo e intentar montarlo se convierte en una máxima durante la lucha.

El hecho de poder conseguir que dos criaturas tengan una lucha territorial se convierte, también, en parte de la batalla, y aunque es verdad que estos eventos suelen ocurrir sin quererlos la mayoría de las veces, los cazadores más experimentados podrán usar cebos y trampas para conseguir una gran batalla entre monstruos que terminara con un daño masivo en tu objetivo. Por otra parte, la eslinga es una ballesta de mano que tiene cada cazador y que sirve para lanzar diferentes cápsulas que causarán diferentes efectos en las criaturas. El daño en sí no es mucho, pero ofrece otra capa de profundidad al combate y lo hace más interesante.

El combate sigue intacto y eso es una buena noticia, no hay que cambiar lo que ya funcionaba. A todo lo magnífico que de por sí ofrece esta saga (en cuanto a repartir hostias se refiere) hay que añadirle alguna que otra cosilla más. Empezando por lo básico, las catorce armas de los últimos títulos de la saga se mantienen intactas, pero para hacer el combate más dinámico añaden algunos combos nuevos a las armas. Pero curiosamente, ni las armas ni los combos es lo que hace innovan en las batallas, de eso se encarga el propio escenario y la eslinga. Por un lado, los mapas cuentan con hasta tres niveles diferentes de altura que permiten un combate mucho más calculado y vertical saber cuándo saltar para asestar un poderoso golpe al monstruo e intentar montarlo se convierte en una máxima durante la lucha.

 

El hecho de poder conseguir que dos criaturas tengan una lucha territorial se convierte, también, en parte de la batalla, y aunque es verdad que estos eventos suelen ocurrir sin quererlos la mayoría de las veces, los cazadores más experimentados podrán usar cebos y trampas para conseguir una gran batalla entre monstruos que terminara con un daño masivo en tu objetivo. Por otra parte, la eslinga es una ballesta de mano que tiene cada cazador y que sirve para lanzar diferentes cápsulas que causarán diferentes efectos en las criaturas. El daño en sí no es mucho, pero ofrece otra capa de profundidad al combate y lo hace más interesante.

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Pero sin ningún ápice de equivocación, lo mejor de Monster Hunter World son los Felyne. Nuestros compañeros más cercanos y único punto de apoyo en la batalla que estarán ahí pase lo que pase. Estos pequeños gatos proporcionan una ayuda en el combate con diferentes artilugios que nos curarán, aturdirán al monstruo e incluso lo dormirán. Esto ofrece una ventaja táctica importante, ya que podemos prescindir de utilizar ciertos objetos de curación para darles un mejor uso más tarde.

En cuanto al modo online, ahora sí, funciona muy bien. A Capcom no le ha tenido que resultar fácil arreglarlo ya que salió con muchísimos problemas. En mi caso, no pude hacer absolutamente nada en brigadas, mientras que a otros usuarios directamente fueron incapaces de entrar en ninguna sesión en línea. El modo multijugador consta de dos maneras de acceder a las misiones, la tradicional, seleccionar la misión en el tablón del gremio e ir a la aventura; y la nueva función, la bengala de auxilio. Esta nueva característica permite lanzar un proyectil luminoso para que otros cazadores entren a una misión ya empezada. Su uso se agradece especialmente en aquellos combates que se complican y necesitemos una ayuda extra. Lo malo de este sistema es que, si el jugador no entra en los diez primeros minutos de la misión, su cazador no recibirá recompensas.

Aun así, después de unas cuarenta horas de juego, que más o menos es lo se tarda en acabar la campaña, ¿qué queda por hacer? Aquí es donde Monster Hunter World resulta brillante, ya que las posibilidades son casi infinitas. Desde cumplir encargos de monstruos que la campaña no nos obliga a hacer, buscar la armadura que más nos guste o pasar horas matando a la misma bestia para conseguir un material muy raro. Esto que, por cierto, lejos de ser monótono se convierte en algo entretenido por todas las opciones que ofrece el combate

También se mantiene intacto el crafteo, salvo por un pequeño detalle. Algunos materiales tienen una ratio de aparición extremadamente bajo, por lo que conseguir tan siquiera uno de esos materiales es casi un milagro, para solucionar ese pequeño problema de números han decidido incluir misiones semanales, cinco por semana y no muy difíciles de completar, pero con el componente necesario para obligar a luchar contra muchos monstruos con los que, probablemente, solo lucharíamos una vez si no fuera por estas misiones.

Aun así, después de unas cuarenta horas de juego, que más o menos es lo se tarda en acabar la campaña, ¿qué queda por hacer? Aquí es donde Monster Hunter World resulta brillante, ya que las posibilidades son casi infinitas. Desde cumplir encargos de monstruos que la campaña no nos obliga a hacer, buscar la armadura que más nos guste o pasar horas matando a la misma bestia para conseguir un material muy raro. Esto que, por cierto, lejos de ser monótono se convierte en algo entretenido por todas las opciones que ofrece el combate

También se mantiene intacto el crafteo, salvo por un pequeño detalle. Algunos materiales tienen una ratio de aparición extremadamente bajo, por lo que conseguir tan siquiera uno de esos materiales es casi un milagro, para solucionar ese pequeño problema de números han decidido incluir misiones semanales, cinco por semana y no muy difíciles de completar, pero con el componente necesario para obligar a luchar contra muchos monstruos con los que, probablemente, solo lucharíamos una vez si no fuera por estas misiones.

análisis de Monter Hunter World

Monster Hunter World es un juego que debería estar en la mayoría de las ludotecas, tanto de amantes de la saga como en las de neófitos que quieran adentrarse en el nuevo mundo. Precisamente, son estos jugadores inexpertos los que pueden jugar sin miedo alguno, ya que la curva de dificultad es la más accesible de todos los títulos de la saga. Al final, lo que está claro es que la cantidad de horas que podemos dedicar es brutal, sin olvidar la calidad gráfica. De hecho, los monstruos están animados de tal forma que PACMA podría denunciarnos por nuestras acciones. Todo esto, sumado a una gran banda sonora original que casa con todo lo que pasa en pantalla, da como resultado un juego casi perfecto.

9.0

Lo bueno

  • Aspecto visual inmejorable, banda sonora espectacular y una jugabilidad cambiada pero clásica al mismo tiempo.

Lo malo

  • La historia es muy floja y todavía falta contenido gratuito por llegar. El modo online todavía tiene algún fallo que otro.
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