Análisis de Sea of Thieves

análisis de Sea of ThievesPara hablar de Sea of Thieves, primero he de recordar todas aquellas sensaciones que me produjeron aquellos E3 donde apenas se dejaba ver este ambicioso proyecto con cuentagotas. Cada año que se mostraba algo nuevo, me producía nuevas sensaciones para un nuevo juego (más bien debería decir experiencia) que prometía convertirnos en un pirata y hacer todo lo se supone que hacen, teniendo de base lo visto en la cultura popular. La premisa me producía felicidad máxima. Si por algo hemos de aplaudir a Rare, es por ser una compañía que ha sabido crecer de forma versátil y nunca encajonándose en un género. Desde plataformas en 2D pasando por las 3D, shooters en primera persona e incluso algún que otro juego deportivo con periféricos extraños.

Tres años han pasado desde que se anunció por primera vez y, tras el ansia de jugar al fin un montón de horas, me cuesta describir y analizar este juego, ya que sin duda es una experiencia muy peculiar y única para cada jugador. Entre las horas que he jugado con amigos, las que he jugado solo y las que he jugado con extraños, las experiencias son completamente diferentes y me gustaría afirmar que Sea of Thieves es uno de esos juegos mágicos donde cada jugador escribe su propia historia de forma totalmente personalizada.

Sea of Thieves es un juego de acción en primera persona donde la primera y más importante premisa es la de ser un pirata y comportarte como tal. Para ello, disponemos de un extenso mapa lleno de islas por explorar, mares embravecidos, una brújula, un mapa y la pala. Con todo ello y con cierta picardía, nos embarcaremos en un sin fin de aventuras para completar misiones tales como la de encontrar tesoros, enfrentarnos a hordas de esqueletos en islas remotas o la de encontrar ciertos animales, tejidos o especias para vender en los puestos de mercaderes. ¿Fácil? En teoría pretende serlo y lo es, pero una vez embarcado es donde uno se encuentra todas las dificultades y virtudes que hacen de Sea of Thieves un juego notable.

análisis de Sea of Thieves
Para surcar los mares uno puede ser un lobo solitario, pero como más se disfruta es jugando con más piratas, siendo un total de cuatro la tripulación máxima por barco. Entre todos, habrá que ponerse de acuerdo a la hora de llevar los roles dentro del barco, ya que las funciones van desde encontrar la ruta en el mapa, dirigir el timón, levar ancla, izar y arriar las velas, otear por barcos que puedan suponer una amenaza, arreglar los agujeros por donde entra agua y achicarla entre otras muchas cosas. Y es que surcar los mares puede ser la parte más divertida y frustrante al mismo tiempo. No es lo mismo mover un galeón totalmente solo mientras los otros tres compañeros se ponen hasta arriba de grog, que reaccionar de forma perfecta a cualquier complicación. El mar es peligroso y los encuentros con otros piratas, choques con piedras o incluso la aparición del famoso kraken pueden hacer que pierdas todos los tesoros encontrados o ganar unos cuantos más, convirtiendo la experiencia en buena o mala.

Cada vez que uno abandona tierra firme, comienza una nueva aventura con misiones que al completarlas otorgarán monedas de oro y experiencia, que sirve para obtener nuevas misiones con más dificultad y mayor recompensa y, de esta manera, poder engalanar tanto a nuestro pirata como a nuestro barco. Así, damos forma a la imagen de nuestro personaje a través de nuevos accesorios. Pero ¿qué pasa con aquellos que no disfrutan de estos accesorios meramente cosméticos? Si eres uno de estos jugadores puedes pensar que el juego no tiene mucho más que mostrarte a las pocas horas de juego. Está claro que, si analizas el juego como una sucesión de pasos de comprar una misión, navegar hasta la isla, conseguir el botín, navegar, vender el tesoro y vuelta a empezar; es muy probable que a las dos horas el juego aburra.

Aun así, se hace difícil no recomendar Sea of Thieves, incluso sabiendo que el juego puede llegar a ser repetitivo, porque todo jugador debería abrir su mente y experimentar todas las cosas buenas que tiene el juego. Empezando por la creatividad de las misiones, el diseño del entorno, el arte del juego, su banda sonora, el efecto tan bien logrado que causa el mar en todos sus estados y todas las locuras que pueden llegar a ocurrir dentro del mundo pirata que ha creado Rare.

Es cierto que entre mis experiencias puedo hablar de partidas aburridas, partidas normales y partidas tan frenéticas que, nada más acabarlas, tenía que respirar relajadamente para que mi corazón dejara de latir con fuerza. Como decía al principio, Sea of Thieves es un juego donde nosotros mismos marcamos y escribimos la historia. Podemos dedicar el tiempo a realizar misiones de forma simple y segura con el fin de ganar unas monedas y subir de nivel. También podemos optar por enfrentarnos a cientos de esqueletos en plan bravucón mientras tus compañeros te ayudan con los cañones del barco. Además, después de cada batalla hay que celebrarlo, qué mejor forma que emborracharnos y bailar en lo más alto del mástil, caerte al agua y acabar como cebo para tiburones. Cosas que pasan.

Pero lo cierto es que cuantas más horas echamos en alta mar, surgen nuevas estrategias y trucos de navegación. Por ejemplo, una de las más conocidas es apagar los farolillos del barco y pasar desapercibido en medio de una tormenta para, de esta manera, abordar cual hombre bala a un pequeño balandro repleto de tesoros camino de un puesto de avanzada (outpost, en inglés).

También habrá momentos en los que tocará salir por patas y rezar para llevar el viento en popa al ver que un galeón pretende abordarnos y robar los tesoros, calaveras y animales que tanto trabajo ha costado conseguir. Especialmente si venimos de hacer una raid, que se manifiestan mediante una nube con forma de calavera a la que se le iluminan los ojos. Se trata de algo complicado y más si hay otro grupo de piratas luchando por el mismo tesoro. Con suerte, saldrán despavoridos tras hundirle el barco, permitiendo que nos hagamos con todo el botín. Pero todavía sería pronto para cantar victoria, porque todavía podemos perder todas nuestras riquezas en diversos enfrentamientos contra jugadores ávidos de tesoros. Incluso, los piratas con menos honor esperarán en los puestos de avanzada, aguardando el momento oportuno para asaltarnos. Todas estas cosas son las que convertirán la experiencia en partidas llenas de diversión o, por el contrario, el trauma más horrible.

También habrá momentos en los que tocará salir por patas y rezar para llevar el viento en popa al ver que un galeón pretende abordarnos y robar los tesoros, calaveras y animales que tanto trabajo ha costado conseguir. Especialmente si venimos de hacer una raid, que se manifiestan mediante una nube con forma de calavera a la que se le iluminan los ojos. Se trata de algo complicado y más si hay otro grupo de piratas luchando por el mismo tesoro. Con suerte, saldrán despavoridos tras hundirle el barco, permitiendo que nos hagamos con todo el botín. Pero todavía sería pronto para cantar victoria, porque todavía podemos perder todas nuestras riquezas en diversos enfrentamientos contra jugadores ávidos de tesoros. Incluso, los piratas con menos honor esperarán en los puestos de avanzada, aguardando el momento oportuno para asaltarnos. Todas estas cosas son las que convertirán la experiencia en partidas llenas de diversión o, por el contrario, el trauma más horrible.

Pero incluso con esto, perder el botín no significa tener una mala experiencia, como fue en mi caso. Surcando los mares mi tripulación y yo nos encontramos con tres galeones, por lo que empezamos a repartirnos cañonazos para ver quien conseguía quitar todos los tesoros de todos. El resultado no fue otro que balas de cañón y hombres bala surcando el cielo en todo momento, agujeros en la estructura del barco haciendo que el agua no dejara de entrar, duelos con mosquete y espadas sin parar; intentos de hacer un poco de Solid Snake y entrar nadando en los galeones sin ser vistos para atacar por sorpresa. Unas cuantas visitas al buque fantasma (el sitio donde aparecemos tras morir y esperamos a ser resucitados), varios barcos hundidos y una hora después, gran parte del botín se perdió en el agua y, sin embargo, salimos con la experiencia más divertida de todas en la que hubo cabida para todos los estados emocionales, con risas, insultos, rabia y el dulce sabor de la venganza.

Pero no es oro todo lo que reluce en este juego. Aunque pocos, sí hay ciertos fallos y carencias, que, aunque no destrozan la experiencia, sí pueden resultar molestos. Quizás el más obvio consiste en tener que salir del juego para que un amigo forme parte de nuestra tripulación. También hay espacio para los jugadores abusones que se dedican a amargar la partida una y otra vez o el alto precio que se ha de pagar por comprar una pala nueva que no es mejor, pero sí más bonita.

Sea of Thieves es un juego único en su temática y, aunque falla en algunas cosas, hay que saber ver todo lo bueno que tiene el juego. Diversión, un arte estilo cartoon precioso y una música acorde con el juego. Rare ha hecho un estupendo trabajo a la hora de crear un título tan ambicioso y, en breve, veremos nuevo contenido que dará muchas más horas de diversión. No existe otro título igual que esté tan trabajado como Sea of Thieves, pero hasta que cada jugador no viva sus propias aventuras, todo lo que puede leer son las crónicas de otros piratas que sí lo han probado.

8.0

Lo bueno

  • El arte de juego es impresionante y navegar con amigos ofrece diversión asegurada y momentos épicos.

Lo malo

  • El contenido actual puede hacerse escaso tras varias horas jugando. Rare tiene que apoyar el juego.
Autor Pau Soler
Publicado

Comentarios

No hay comentarios

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir a la barra de herramientas