Análisis de STAY

Cuando me puse delante de STAY, poco había visto de este juego. Algún vídeo corto, arte conceptual, pequeñas cosas que pueden servir para hacerse una idea del tipo de juego. El problema surge cuando empecé a jugar y veo que las ideas que había formado en la cabeza no sirven para nada, porque encuentro delante de mi algo totalmente diferente y que ofrece una inmersión increíble a un thriller psicológico, angustiante, paranoico y todo ello usando texto y pixel art. Así es STAY, la última propuesta del estudio barcelones Appnormals Team.

El concepto del juego es bastante simple. Un día cualquiera encendemos el ordenador y encontramos una sala de chat donde una persona contacta con nosotros. El sujeto dice estar atrapado en una habitación en la que solo tiene el ordenador desde el que interacciona con nosotros. Así, sin saber bien cuál es el motivo de todo esto, charlamos con el prisionero con la intención de ayudarlo y mantenerle cuerdo en todo momento.

Para enganchar al jugador, Appnormals ha creado un juego donde nos veremos envuelto en una gran cantidad de temas habituales de una película de terror. Todo ello a través de una aventura conversacional, aunque no de la vieja escuela, donde los diálogos, la música o los escenarios hacen que nos sintamos totalmente inmersos en la trama. También empuja a preocuparnos por Quinn, el prisionero, y que su seguridad sea nuestra prioridad en todo momento. De esta manera, la misión del jugador es dar respuestas, aunque estén programadas por el juego, que sirven para que Quinn se levante del ordenador y se ponga a investigar el escenario, lo animemos cuando intente tirar la toalla o incluso hagamos alguna broma para afianzar nuestra amistad con el personaje.

Cuanto más interaccionemos con Quinn más sabremos de su personalidad y esto facilitará nuestras respuestas en diferentes situaciones. Cada decisión que tomamos afecta al juego de forma positiva o negativa, porque entre Quinn y nosotros existe un lazo de unión que puede irse estrechando, pasando de ser unos desconocidos a colegas. Evidentemente, por una mala respuesta pasamos a tener un par de puntos menos de confianza. Esto afectará también al estado de ánimo de Quinn, que puede variar de clérico a melancólico dependiendo de la situación. Pero uno de los aspectos más interesantes del título se encuentra en las horas que nos desconectamos del juego y que pueden afectar a la relación con Quinn. Una especie de sentimiento de culpabilidad y de abandono vienen a la mente cuando apagamos la consola y realmente llegamos a creer que ese personaje es real y no debemos abandonarlo.

Para enganchar al jugador, Appnormals ha creado un juego donde nos veremos envuelto en una gran cantidad de temas habituales de una película de terror. Todo ello a través de una aventura conversacional, aunque no de la vieja escuela, donde los diálogos, la música o los escenarios hacen que nos sintamos totalmente inmersos en la trama. También empuja a preocuparnos por Quinn, el prisionero, y que su seguridad sea nuestra prioridad en todo momento. De esta manera, la misión del jugador es dar respuestas, aunque estén programadas por el juego, que sirven para que Quinn se levante del ordenador y se ponga a investigar el escenario, lo animemos cuando intente tirar la toalla o incluso hagamos alguna broma para afianzar nuestra amistad con el personaje.

Cuanto más interaccionemos con Quinn más sabremos de su personalidad y esto facilitará nuestras respuestas en diferentes situaciones. Cada decisión que tomamos afecta al juego de forma positiva o negativa, porque entre Quinn y nosotros existe un lazo de unión que puede irse estrechando, pasando de ser unos desconocidos a colegas. Evidentemente, por una mala respuesta pasamos a tener un par de puntos menos de confianza. Esto afectará también al estado de ánimo de Quinn, que puede variar de clérico a melancólico dependiendo de la situación. Pero uno de los aspectos más interesantes del título se encuentra en las horas que nos desconectamos del juego y que pueden afectar a la relación con Quinn. Una especie de sentimiento de culpabilidad y de abandono vienen a la mente cuando apagamos la consola y realmente llegamos a creer que ese personaje es real y no debemos abandonarlo.

Sin ninguna duda, el juego sabe cómo contarnos una historia. Nos lo estamos pasando en grande, llegamos a experimentar una cantidad de fases psicológicas controladas que pasan entre el agobio, la histeria, el miedo o la claustrofobia hasta que empiezan a venir los puzles. Es entonces donde el equilibrio del juego puede peligrar debido a la dificultad de los mismos. Los hay de todo tipo, algunos fáciles y otros que por mucho que exprimamos la cabeza no encontramos sentido alguno. De hecho, con algunos puede darse el caso de haberlo resuelto sin saber muy bien cómo, después de estar casi dos horas calentándonos la cabeza.

Este factor puede ser algo positivo o algo negativo según la perspectiva que decidamos crearnos del juego. Malo cuando nos atascamos en un puzle y no hay ninguna pista sobre cómo funciona el mecanismo de este, algo que al final hace que pulsemos y toquemos botones, teclas o símbolos probando suerte y, después de dos horas, consigamos resolverlo sin saber cómo lo hemos hecho. Así, lo normal es apagar la consola cansado y que Quinn nos importe bastante poco.

Pero, por otra parte, también puede ser algo bueno cuando nos metemos de lleno en la trama y pensamos que el maníaco que ha puesto a Quinn en esa prisión no quiere que salga de esta y, si este quiere salir, se tiene que dejar los sesos para poder sacar la conclusión, haciendo que una vez resuelto queramos saber la reacción que ha tenido Quinn y seguir avanzando.

STAY es sin duda una aventura conversacional de nueva generación, donde de forma muy simple y usando mecánicas de la vieja escuela, ofrece una experiencia donde nos vemos inmersos en una situación poco común, pero que nos llega a calar tan hondo que no sabemos cuando es el momento de parar. Quizás la dificultad de algunos puzles pueda llevarnos a tirar la toalla, pero como en todo juego siempre descubriremos como salir exitoso, sobre todo si pensamos en la cantidad de finales, habitaciones y objetos que podemos llegar a descubrir.

Pero, por otra parte, también puede ser algo bueno cuando nos metemos de lleno en la trama y pensamos que el maníaco que ha puesto a Quinn en esa prisión no quiere que salga de esta y, si este quiere salir, se tiene que dejar los sesos para poder sacar la conclusión, haciendo que una vez resuelto queramos saber la reacción que ha tenido Quinn y seguir avanzando.

STAY es sin duda una aventura conversacional de nueva generación, donde de forma muy simple y usando mecánicas de la vieja escuela, ofrece una experiencia donde nos vemos inmersos en una situación poco común, pero que nos llega a calar tan hondo que no sabemos cuando es el momento de parar. Quizás la dificultad de algunos puzles pueda llevarnos a tirar la toalla, pero como en todo juego siempre descubriremos como salir exitoso, sobre todo si pensamos en la cantidad de finales, habitaciones y objetos que podemos llegar a descubrir.

8.0

Lo bueno

  • La inmersión que consigue y que el juego continúe cuando no estamos en el.

Lo malo

  • Se echan en falta algunas pistas en los puzles más difíciles.
Autor Pau Soler
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