Análisis de Holy Potatoes! A Weapon Shop!?

El genero del simulador lleva años arrasando, solo hay que echar la vista atrás para darse cuenta de su éxito. Sus mecánicas sencillas, la narrativa lineal o directamente su propia estética hacen que sea atractivo para los jugadores. Puede que ninguno de ellos sea un superventas ni se considere el videojuego del año, pero lo que está claro es que tienen una gran base de fans a su espalda, y que al ser juegos que comparten tantas características y sistemas, si gusta uno, gustaran casi todos.

En esta ocasión, Daylight Studios trae Holy Potatoes! A Weapon Shop!?, que cuenta la historia de una patata (sí, una patata) que hereda la herrería de su abuelo, que al parecer era un genio en su oficio. Nosotros, como formamos parte de las mismas raíces, decidimos continuar con su legado junto con la ayuda de Agente 46, otra patata que hará de contable y administrador de nuestro dinero, es decir, el se lleva el 99% y nosotros trabajamos sin parar. Evidentemente, su nombre es una clara referencia a al Agente 47 de la saga Hitman. Y es que, en gran medida, estas referencias constantes a otros videojuegos que van apareciendo durante toda la historia son la base principal y gracia del juego. Sus constantes guiños, chistes y referencias de las armas de diferentes videojuegos hacen que lo más unidos a este sector se les escape una sonrisilla en algunas ocasiones.

Análisis de Holy Potatoes! A Weapon Shop?!

Aunque de primeras el juego puede llegar a asustar con un HUD excesivo y las constantes interrupciones para explicar su sistema, en realidad no es tan complejo o complicado como pueda parecer. El juego se basa en 4 factores principales, velocidad, fuerza, precisión y magia; estas cuatro características son las que tenemos que elegir en cada arma para adaptarla a nuestro cliente y sus gustos. Es decir, si el cliente es un arquero, su arma clave serán las de distancia, pero sus gustos pueden variar desde arcos hasta pistolas o rifles, y dependiendo de sus gustos, puede que prefiera un arma basada en en la precisión en lugar del daño, o a la inversa. A esto se suma el hecho de que, durante nuestra aventura como herrero, se irán uniendo otros compañeros que potenciaran y trabajaran nuestra herrería, aumentando tanto las habilidades como el desarrollo y rapidez del arma. En gran parte, la jugabilidad se parece mucho Game Dev Tycoon. El sistema de cuatro pilares clave, la nota final del producto, los trabajadores especializados por campos diferentes e incluso el cambio de localización para dotarle de un mayor dinamismo son algunos de los parecidos que comparten los dos títulos.

Ahora bien, el principal problema que acarrea el juego es su poca diversidad de acción. Puede ser que tengamos una gran posibilidad de hacer muchas cosas como explorar para conseguir materiales, estudiar nuevas armas, entrenar a nuestros trabajadores o incluso enviarles de vacaciones para que sus estadísticas aumenten, pero cae en el error de que muchas de estas acciones luego no se utilizan tanto como deberían. Una vez que la herrería ha superado la 3ª región, es cuestión de tiempo que todo el dinero y material que tanto costaba anteriormente se convierta en un paseo por un campo de flores. Esto, a su vez, hace que el juego se convierta en repetitivo. Al final nos basamos en solo dos acciones, forjar y estudiar nuevas armas, nada más, las demás solo están como alarmas que aparecen en alguna ocasión, por lo que ese riesgo a perder dinero o la propia herrería ya no existe, ya no hay nada malo que nos pueda pasar.

Respecto a su versión de Switch, el juego no varía mucho respecto a las otras. Por ejemplo, ofrece la posibilidad de jugar con una especie de cursor que se mueve con el stick del Joy-Con, pero que no es recomendable debido a su lentitud, tanto del cursor como del movimiento de cámara del propio juego. Por otro lado, en el caso del control con los Joy-Con aunque de primeras puede parecer algo tosco, con el tiempo se le va cogiendo el truco e incluso llega a ser cómodo, haciendo uso de los botones para poder atajar y hacer más rápido la compra-venta de armas. Eso sí, cabe mencionar que, si se juega en modo portátil, tiene caídas de FPS frente a la versión de sobremesa, además las letras se ven más pequeñas con la consola en la mano, algo que dificulta la lectura de texto. Sin embargo, al tratarse de un simulador en el que los reflejos y el movimiento son lo de menos, no cambia significativamente la experiencia.

Análisis de Holy Potatoes! A Weapon Shop?!

En conclusión, Holy Potatoes! A Weapon Shop!? es un videojuego que a pesar de poder ser entretenido y conseguir que matemos nuestras horas muertas, cae en la repetición y en el desgaste, convirtiéndose al final en un simulador más, pero que en este caso no aporta nada nuevo y hace uso de una formula cada vez más desgastada.

6.0

Lo bueno

  • Las referencias a otros videojuegos logran dotar de humor a la historia.

Lo malo

  • Jugabilidad muy repetitiva que se vuelve aburrida en poco tiempo.
Publicado

Comentarios

No hay comentarios

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir a la barra de herramientas