Avance de Dying Light: Bad Blood

El género battle royale ha venido para quedarse, y es que parece ser que la mayoría de títulos y franquicias del mercado están apostando por este modo de juego que ya se vio por primera vez en H1Z1 y que, a partir de ese momento, han ido apareciendo los grandes pilares como son el Playerunknown’s BattlegroundsFortnite. Además, ya ha pasado un tiempo desde su explosión inicial pero el género sigue en aumento, por eso incluso juegos con un nombre tan importante como Call of Duty se han unido a la ola.

Esta vez hay que destacar a otro título con renombre entre los fans de los zombisDying Light, desarrollado por Techland, quienes también han dado un paso hacia este nuevo modo de juego y han desarrollado Dying Light: Bad Blood, disponible desde el pasado 13 de septiembre en acceso anticipado. Así, Bad Blood nos introduce en un mundo postapocalíptico repleto de zombis, donde doce jugadores se enfrentan por conseguir la victoria.

En parte, el juego que toma por base, Dying Light, se sigue viendo en esta nueva versión battle royale, tanto el parkour como la sensación de libertad es continua, se sigue manteniendo igual de fluido y emocionante que el original. Respecto al mundo abierto, los objetos y armas son un no parar con opciones cuerpo a cuerpo, a distancia, materiales, objetos de curación e incluso armadura. Ahora bien, para poder exportar todo este mundo ha sido necesario realizar algunos cambios, tanto en la jugabilidad como en el HUD, que es uno de los puntos que más se diferencian del original.

Lo más destacable a la hora de empezar es que la mayoría de armas que podremos ir encontrando son de cuerpo a cuerpo, por lo que el movimiento y los reflejos deben ser esenciales si queremos sobrevivir, no hay momento de descanso. Aunque sí que es cierto que podremos encontrar algún arma a distancia, pero no será lo más común. Además, la cantidad de armas que se puede llevar es limitada, pero se puede dar el caso de que encontremos ciertos objetos de aumento que mejoran la herramienta añadiendo propiedades como electricidad, fuego o hielo.

Por lo que se refiere al objetivo, cambia un poco a lo anterior visto en otros títulos, ya que aunque se sigue manteniendo la principal meta de “hasta el último en pie”, en Dying Light: Bad Blood debemos recoger muestras de sangre para poder conseguir esa victoria tan deseada, y eso puede ser posible de dos maneras. Por un lado, la más relajada, será ir recolectando al mismo tiempo que se eliminan los nidos, evitando la confrontación con los muertos vivientes. El otro modo consiste en una manera más directa, matando a todos los caminantes que encontremos y destruyendo también sus nidos pero corriendo el riesgo de morir mucho más rápido. Y ahí es donde parte la principal gracia de este nuevo título, no solo hay que preocuparse de los otros once jugadores, sino que además todo el mapa estará repleto de zombis con los que habrá que enfrentarse. Cuantas más muestras de sangre recojamos el nivel del personaje irá aumentando hasta un máximo de cinco niveles, y una vez que se completen habrá que dirigirse al helicóptero para poder escapar y ganar, pero si en un momento dado, poco antes de partir hay otro jugador a nuestro alrededor, habrá que enfrentarse a él. No obstante, el mapa, el parkour, las armas y los zombis son algunos puntos que siguen manteniéndose como el original, por lo que siguen siendo fluido y divertidos.

Dying Light: Bad Blood es un juego que dispone de una cierta gracia y diversión, pero quizás esa misma saturación del género todos contra todos es la que produce un cierto cansancio a la hora de dar una oportunidad a este. A pesar de que el mezclar muertos vivientes con jugadores pueda sonar bastante atractivo, llega un punto en el que puede resultar algo aburrido o repetitivo. Además, en el momento de escribir este avance los servidores no  se encuentren del todo estables, con expulsiones en mitad de la partida o directamente, sin iniciar ninguna partida. Que un modo de juego o jugabilidad esté en auge no significa siempre que sea clave de éxito o de buenas ventas, en ocasiones puede ser cansancio, agotamiento o repetición, y por eso se tiene que buscar algo que lo diferencie de los demás, esta expansión del Dying Light es una prueba de ello, pero por sus problemas jugables y por una comunidad aún pequeña, no ha podido despegar del todo. Pero esto solo es el principio, aún quedan mucho tiempo por ver como va evolucionando y si van a seguir mejorando y añadiendo contenido a este nuevo battle royale. Por ahora Dying Light: Bad Blood está en fase alpha, y dentro de un tiempo se podrá jugar de forma gratuita, pero de momento está en acceso anticipado por 19,99 euros en Steam.

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