Análisis de Thronebreaker: The Witcher Tales

Son pocas las obras capaces de traspasar distintos tipos de fronteras, y aún más si en este caso se tratan de límites artísticos y culturales, pero de entre todas las que nos podemos encontrar hay una muy especial: las Saga de Geralt de Rivia. Una historia que comenzó con una serie de libros que narran las hazañas y situaciones que vive Geralt, un brujo en el que su misión es realizar encargos de otras personas a cambio de una gratificación. En total, son ocho los libros que componen toda su historia, realizadas por el escritor polaco Andrzej Sapkowski.

Tiempo después de haber triunfado en la literatura, dio el salto a la pequeña pantalla con una serie de televisión, y finalmente, tras varios años después, en el 2007 veía la luz el primer juego de lo que más tarde se convertiría en una de las sagas del medio más reputadas en las últimas generaciones, The Witcher. Y todo ello a pesar de que el primer título dejó bastante que desear. Por eso no es de extrañar que aunque CD Projekt, la desarrolladora de los juegos, ya mencionó que la tercera entrega del brujo sería la última, siempre han tenido en mente realizar secuelas o precuelas que sigan en el mismo universo, como puede ser el caso de Gwent, un juego de cartas basado en el juego de mesa homónimo que se introdujo en The Witcher 3: Wild Hunt.

Después de cinco años de la última aventura de Geralt de Rivia, y con la reciente salida de acceso anticipado de Gwent: The Witcher Card Game, llega una fusión de ambas bajo el nombre Thronebreaker: The Witcher Tales, un videojuego RPG que se sitúa dentro del mismo universo y que esta vez cuenta la historia de Meve, la reina de Lyria y Rivia, quien tiene que hacer frente a las fuerzas nilfgaardianas que amenazan a su reino. Con este contexto, tendremos que ponernos en la piel de la reina e ir avanzando entre todos los obstáculos y peligros que se nos irán interponiendo por nuestro camino. Un juego que apuesta por un sistema diferente, dejando de lado el action RPG y centrándose en un sistema de batalla que se basa en el tradicional juego de cartas Gwent, pero con ciertos cambios.

Cuando hablamos del control y el combate, la cosa cambia bastante comparándolo con sus antecesores. En esta ocasión, cada vez que se tenga que hacer frente a un grupo de enemigos, la única forma de derrotarlos es jugando al Gwent, pero con algunos diferencias. Ahora, las batallas, que están basadas en el juego de mesa, disponen de ciertas reglas o incluso objetivos que tendremos que realizar durante la batalla. Además, muchas de los combates que se nos irán presentando también disponen de algo llamado “puzzle”, donde solo existe una forma de conseguir la victoria, aunque sí que puede darse la posibilidad en algunas ocasiones de abrir algún atajo. Eso sí, cabe añadir que al inicio puede haber algo de confusión en las batallas y las barajas, el tutorial no está del todo bien implementado y deja bastantes vacíos durante la explicación.

Respecto al diseño, se aleja también de todo lo visto y experimentado por CD Projekt, centrándose en un aspecto mucho más agradable y atractivo a partir del dibujo y diseño de los personajes. Se puede decir que parte un poco del aspecto de cómic, con la típica silueta negra que rodea a cada personaje, o incluso algún aspecto a pintura al óleo en el diseño del mapa y escenarios. Ahora bien, la gran baza de la que parte esta entrega es su historia, algo que desde la primera entrega se ha ido diferenciado cada uno de los videojuegos en los que CD Projekt ha ido trabajando. Se nota que en cada uno de ellos han prestado una gran atención para que cada uno de los hilos narrativos que se muestran estén totalmente explicados.

Análisis de Thronebreaker: The Witcher Tales

Cabe destacar a Meve, un personaje a increible, que refuerza y ayuda a dejar fluir una historia compleja en el que la política, economía y la guerra son tramas constantes. Un argumento que deja un poco de lado el apartado fantástico y que se mete de lleno dentro del mundo político. Por ello, es importante tener en cuenta las relaciones que dispongamos con nuestros compañeros durante el viaje, cada acción a elegir tendrá unas consecuencias para un futuro al que nos vamos acercando. Al fin y al cabo, la política son relaciones y conexiones con otras personas, y es en uno de los apartados donde CD Projekt siempre a mostrado mucho interés, y en este no iba a ser menos, hasta el punto de que cuando montamos el campamento, donde podremos realizar ajustes en la baraja, ver misiones, mejorar en el taller nuestro equipo, o incluso entrenar con la máquina, también disponemos de una taberna, lugar en el que se encuentran todos los personajes y acompañantes de nuestra aventura, teniendo la oportunidad de poder charlar con cada uno y conocer más sobre su historia, logros y objetivos.

Ahora bien, una de las grandes bazas de las que dispone este Thronebreaker: A Witcher Tales, es la actuación de doblaje, concretamente el castellano. Intérpretes como Luis Mas, Laura Ramírez, Eugenio Barona o Francisco Andrés, son algunas de las personas que han prestado voz y acting a gran parte del reparto protagonista. Cada personaje principal, secundario o incluso civiles cuya importancia es mínima, se les ha otorgado una riqueza lingüística inmejorable. Acentos por región, pausas, silencios, por más raro que parezca son puntos que no estamos acostumbrados a ver en los videojuegos, cuando estas mismas aportan una mayor variedad a la creación de personaje. Rebosan personalidad y fuerza por todos los lados, y eso, es gracias a la actuación.

Pero, a pesar de todos los puntos fuertes de los que parte este título, no es perfecto. Tanto su duración como la repetición de combates hace que pueda volverse algo aburrido y cansino. Por suerte, se ve compensado con el interés del argumento y de las relaciones entre los personajes. Quizás las primeras 15 horas sean las más fáciles, el interés y estupefacción son continuas, pero puede que para muchos jugadores acabe convirtiéndose en un ciclo repetitivo entre combates y diálogo que puede llegar a cansar y aburrir a los menos experimentados dentro del universo.

En conclusión, Thronebreaker: The Witcher Tales es un juego que ha sabido combinar la estrategia del RPG y el sistema de juego del Gwent de una manera compleja pero entretenida. Su diálogos, personajes y argumento son algo de admirar. Que un estudio como CD Projekt no paré de brindarnos historias de este calibre, es algo de agradecer.  Quizás, este sea el inicio de distintos títulos que tengan una conexión con el universo del brujo, puede que en un futuro no muy lejano podamos tener la oportunidad de disfrutar de otras historias y personajes que ayuden a ampliar este mágico mundo. Quien sabe, puede que algún día tengamos la oportunidad de ver alguna entrega cuya protagonista jugable sea Ciri. Que nuestras plegarias sean escuchadas por el estudio polaco.

8.0

Lo bueno

  • El gran trabajo en el doblaje nos permite tener una mayor inmersión en la historia.

Lo malo

  • En muy poco tiempo puede volverse repetitivo y aburrido.
Publicado

Comentarios

No hay comentarios

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ir a la barra de herramientas