Análisis de The Occupation

Cuando Álex me preguntó si quería analizar The Occupation le respondí que sí de manera inmediata. Sabía que que era un immersive sim y que además era de de White Paper Games, el estudio responsable de Ether One, por lo que no dudé un momento. Un thriller político, ambientado en un hipotético Reino Unido de los años 80, ¿qué podía salir mal?

Desde que empezó el viaje de The Occupation, la desarrolladora ha publicado cantidad de vídeos, imágenes, descripciones y tuits oficiales. Información con la que me he visto atraído durante casi todo el desarrollo. Es un videojuego con una narrativa, ambientación y estructura sublime, incluso me lanzo a la piscina y me atrevo a decir que la premisa es de las más originales que se han visto en el panorama de los videojuegos, pero que no ha llegado al nivel que se esperaba y se ha quedado en un quiero y no puedo por culpa de una mala jugabilidad y una cantidad muy grande de errores que un estudio con algo de experiencia no debería haber cometido.

Así, en la piel del periodista Harvey MIller, debemos investigar con un límite de tiempo todos los entresijos turbios que se esconden detrás de la nueva ley, sacando a la luz toda la información posible. Para ello, el juego proporciona total libertad para movernos por el escenario e ir recopilando información, pistas, resolviendo puzles y que, con todos nuestros avances y logros, podamos ver cómo vamos construyendo el guion de un buen thriller político, creando giros totalmente inesperados dentro de la trama. El argumento es lo mejor que ofrece The Occupation y por lo que dan ganas de seguir jugando.

The Occupation nos sitúa en un hipotético Reino Unido en el año 1987. Dentro de este contexto histórico, el país sufre una gran inestabilidad tanto política como financiera. Como consecuencia, el gobierno planea poner en marcha una nueva y controvertida acta que busca deportar de forma masiva a todos los inmigrantes del país, culpables –según los políticos– de todos los problemas habidos y por haber dentro de la nación. Esta acción genera tensión entre la gente y diversos colectivos, por lo que las protestas empiezan a sacudir las calles. Además, a raíz de un atentado bomba con miles de muertos, la población acoge con los brazos abiertos la nueva propuesta de ley. Con ello se generan ciertas dudas y estas son las que nos darán las premisas del juego, Quién, cómo y el por qué del atentado.

Las mecánicas que nos proponen White Paper Games nos llevan dentro de una aventura donde el sigilo juega un papel muy importante. Dentro del enorme edificio que constituye la central de Bowman Carson, a través de sus oficinas, salones, bibliotecas, debemos recoger todo tipo de documentos, items, archivos, llaves de acceso y con ello intentar reconstruir los sucesos que llevaron a tal devastación. Lo interesante del asunto es que todo sucede en tiempo real dentro cuatro episodios de una hora cada uno. Gran parte de la gracia que tiene The Occupation  es ir mirando nuestro reloj digital y estar muy pendiente de la hora, porque si llegamos al tiempo límite todo lo que no hayamos podido investigar o recoger se perderá y afectará de forma directa a la resolución del caso.

Al tratarse de un juego de aventura debemos explorar cada rincón, por muy ridículo que parezca. Siempre hay cosas escondidas detrás de cada puerta, llaves que abren cajones llenos de documentos y todo ello siempre se ve reflejado en nuestro diario, que a medida que avanzamos en el juego se irá llenando de notas, tachones, algún que otro pensamiento y  mientras leemos correos o escuchamos cintas. Quitando el pequeño prólogo que sirve de tutorial, en ningún momento existe una forma correcta de empezar a jugarlo. Como si de un sandbox de los difíciles se tratase, empezaremos en un punto sin ningún tipo de información sobre lo que tenemos que hacer. Desde el primer minuto del juego debemos sacarnos las castañas del fuego llegando a conclusiones a partir de la información que hemos ido recabando y las conversaciones que hemos ido escuchando de NPCs. Toda esta información debemos ir combinandolas para crear una presentación final cuando terminamos el episodio. Todo ello y volviendo a remarcar el factor tiempo, el cual nos aleja o acerca de nuestro objetivo final.

A nivel artístico, The Occupation tiene un diseño muy natural de niveles donde nos podemos sentir bastante inmersos. Todo encaja a la perfección dentro del contexto histórico, ordenadores enormes, primeros pases electrónicos, contestadores automáticos, cabinas de teléfono. El problema aparece cuando todo esto puede fallar por los errores de carga entre escenarios o ralentizaciones que impiden que algunos personajes puedan moverse, quedándose atascados en más de un momento y estropeando el ritmo de la partida, aunque no afecta demasiado en la experiencia.

Mientras escribo esto me doy cuenta de que el juego no pinta nada mal: estupendo guión, buen gameplay y soberbia ambientación. Sin embargo, al principio decía que se había quedado en un quiero y no puedo. Es verdad, porque sus mecánicas de sigilo –en las cuales se basa el 60% del gameplay– quieren hacernos sentir como un buen espía, pero no están nada bien planteadas. El sigilo es muy torpe y la ambición de White Paper por hacer este juego les ha creado estragos. Es normal que en un edificio como la central de Bowman Carson en horas intempestivas disponga de diversos guardas de seguridad. Por poner un ejemplo, nuestra misión es seguir recopilando documentos mientras nos vamos zafando de ellos, pero muchas veces los guardas nos escucharán y nos verán desde zonas donde es imposible que nos vean. También los enemigos recorrerán estancias enormes en tiempo récord e incluso en más de una ocasión he visto con mis propios ojos cómo atraviesan paredes cual fantasmas haciendo que el juego se rompa y toque resetear el juego para poder seguir avanzando, llegando incluso a tener que volver a repetir una sección enorme de juego por culpa de ese fallo. Si estos errores ocurrieran de vez en cuando no sería nada grave, pero la cantidad de personajes pululando por el edificio llega a ser agobiante, mientras intentamos seguir avanzando con el fin de poder recopilar más datos. En mi partida he llegado a estar dentro de una habitación secreta cerrada de cal y canto donde es totalmente imposible que aparezca un enemigo y sin motivo aparente aparece un guardia detrás de un armario y me pide amablemente que abandone el edificio.

La última obra del estudio de Manchester es un juego lleno de errores. Si fuesen menos o estuvieran algo más dispersos, podría haber sido un bombazo e incluso haber tenido una crítica favorable de medios y usuarios. Evidentemente, podemos completar la historia y disfrutar del argumento, pero para realizar esta hazaña es necesario reunir una cantidad considerable de paciencia; porque muchos de estos fallos llegan a ser frustrantes y me he sentido muy torpe cuando no era yo el que estaba fallando. También hay que sumarle errores de sonido y pistas de audio donde las voces están desincronizadas con el movimiento de los labios de los personajes y otros donde por mucho que pulse el botón no consigo abrir una puerta aunque tenga la llave y haya hecho bien el minijuego.

The Occupation es un título que gracias a su gran narrativa ha hecho que quiera terminarlo. Ofrece unas premisas muy interesantes pero que, en la práctica, se ha quedado en una muy buena idea mal ejecutada. White Paper Games nos sumerge desde el principio en una inmersión completa gracias a la historia, la libertad de movimientos e incluso los minijuegos para abrir puertas o manipular objetos. Pero todo ello se va al traste cuando nuestra partida se ve afectada por los numerosos fallos tanto de programación como de diseño y también por la integración de mecánicas que no han sabido bien implementar. Sin duda una lástima, puesto a que debido a unas limitaciones técnicas el juego hace que nos sintamos un poco vacío debido a la tensión que nos crea estar haciendo las cosas bien y que de pronto y por culpa de una I.A deficiente nos rompa el ritmo de juego. Ahora cargados de paciencia y en pequeñas dosis, puede finalizarse sin problemas y con ello disfrutar de la gran historia que nos dan.

5.0

Lo bueno

  • El guion y la narrativa son muy originales

Lo malo

  • Una gran cantidad de errores que manchan la buena idea
Autor Pau Soler
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