Análisis de Tropico 6

Desde tiempos inmemorables el ser humano siempre ha soñado con convertirse en alguien importante u omnipotente y con ello poder sentirnos dioses, esclavizar a la población y tiranizar a la sociedad en beneficio propio. Viendo la historia de la humanidad, se confirma que hay gente que se lo ha currado y lo ha llegado a conseguir de alguna forma u otra. A día de hoy si no somos ninguno de esos privilegiados, siempre nos quedarán los videojuegos para sentir esa sensación de falso poder y con títulos como Civilization o Sim City podíamos soñar con ser Dios y hacer todas las fechorías (o bondades, según nos pille)  que andan escondidas en un rinconcito de nuestro ser. De esta misma premisa nació el año 2001 la saga Trópico. Una idea muy loca (por ser tema de actualidad) creada por Top Pop Software y Fx Interactive y relevada por el estudio Kalypso Media, que nos permite vivir en nuestras carnes la idea de ser un dictador del “nuevo mundo” e intentar esconder nuestra villana dictadura detrás de un maravilloso, bonito y turístico paraíso fiscal.

En Tropico nos meteremos de lleno en el papel de un dictador cuya misión principal será convertir nuestro archipiélago en todo un éxito financiero, ya sea por ser un paraíso turístico o bien por nuestra habilidad a la hora de explotar todos los recursos o hacer crecer la industria. Todo ello sin tener el más mínimo prejuicio de moral ni ética, pero teniendo siempre en cuenta el equilibrio económico, el estado de la población y las relaciones con otras potencias mundiales.

Tropico 6 nos permite empezar con varios modos diferentes de juego. Desde un modo campaña con muchas y diferentes misiones que nos enfrentan a diferentes escenarios con diferentes reglas de juego, pasando por el modo de partida clásica donde debemos controlar todas las actividades del archipiélago (desde la época colonial hasta los tiempos actuales) y finalizando con un modo en línea, donde podremos demostrar todo lo aprendido y enfrentarnos a otros dictadores en partidas multijugador con un máximo de cuatro por enfrentamiento.

El éxito de la partida se determina mucho por la estrategia usada, el equilibrio económico del país en conjunto con las relaciones externas y la felicidad de la población. Todo ello son puntos fundamentales para poder salir adelante en cada paso que damos. Debemos construir edificios con cierto criterio. También redes de carreteras y rutas de entrada y salida de la isla. Todo ello sin crear demasiados excesos con el fin de atraer a masas excesivas de turistas y siempre estando atento a las necesidades de otros países, exportar todo el excedente y fomentando el consumo de productos locales para una buena gestión de los ingresos y gastos. Podemos invertir en Industria de forma abusiva para obtener muchos ingresos, pero al mismo tiempo obtener un equilibrio construyendo viviendas, bares, edificios culturales. La infelicidad de la población genera revueltas, protestas y revoluciones que nos pueden complicar mucho la partida o incluso perderla.

Tampoco debemos dejar a un lado las relaciones exteriores. Nos podemos acomodar realizando un pequeño paraíso hippie donde abastecernos de productos y fábricas locales, dentro de una pequeña microeconomía. Pero es muy importante que nos relacionemos y nos ganemos el apoyo de diferentes países, para así recibir cierta ayuda y favores económicos. Debemos agasajar siempre a los países fuertes abriendo embajadas o dándoles todo lo que nos pidan para ganarnos su confianza. Un país descontento con nosotros puede acabar en bloqueo comercial o incluso en una guerra.

Hasta aquí puede parecer que estamos delante de un simulador al más puro estilo Sim City y en verdad, no se diferencia mucho en cuanto a los aspectos  de generar recursos y conseguir sacar a flote una ciudad/país. Pero en Tropico 6 podremos hacer todo ello al mismo tiempo que investigamos tecnologías o decretos que nos permiten mantener en un yugo esclavista a nuestra población. La gente nos adorará como líder supremo mientras nos llenamos los bolsillos y al mismo tiempo nos deleitamos con los halagos de una población sumisa y engañada.

También es de agradecer ciertos tipos de investigaciones, espionaje y usurpación de bienes ajenos para nombrarnos como líder supremo. Investigar en tecnología o poder espiar las investigaciones de países extranjeros y aprovecharnos de sus avances. Desvelaremos información privada de otros países para que dejen de meterse con nosotros y machacarlos o incluso (y esto es algo que me ha gustado demasiado) podemos robar monumentos históricos y característicos de otros países para humillarlos y ganarnos de esta forma reputación como dictador. Es muy divertido como por arte de magia podemos agenciarnos la icónica Torre Eiffel de París y colocarla en un barrio de mala muerte de nuestro archipiélago y así aumentar por partida doble la moral de nuestros ciudadanos y el odio de otro país.

En cuanto al apartado técnico, Tropico 6 juega con un gran uso del motor Unreal Engine 4. Aunque Kalypso Media sea un estudio pequeño, han sabido trabajar bien cada uno de los aspectos del juego y con ello podemos disfrutar de unos gráficos bastante agradables y coloridos sin necesitar un ordenador de la NASA para poder moverlo todo, aunque hagamos uso de todo el escenario. La banda sonora como es normal en este tipo de juegos, acompaña bien durante la partida pero como es costumbre en este tipo de juegos, las melodías suelen ser bastante básicas e incluso repetitivas. Como es lógico los sonidos caribeños y tropicales están a la orden del día y si no estamos acostumbrados, acabaremos por dejar solamente los sonidos FX y poner nuestra banda sonora personal con The Wall  de los  Pink Floyd para que no se nos olvide el movimiento obrero mientras tiranizamos a toda una sociedad.

Aunque hay muchos aspectos buenos del juego, Tropico 6 peca un poco de continuista en cuanto a sus predecesores y de algunos fallos que pueden ensuciar un poco nuestra partida. Hay misiones donde debemos abrir rutas comerciales para poder exportar nuestros productos y venderlos internacionalmente. Pero pueden pasar años y años dentro del juego (y horas en la vida real) y no se abran dichas rutas. No sé si realmente es un fallo del juego o está pensado para que sea así, pero en mi caso y tras haber reiniciado la partida un par de veces (pensando que era un bug) opté por abandonar dicha misión.

También echo de menos las dinastías de gobernantes. Kalypso Media ha optado por crear al único y magnánimo líder (personaje que debemos crear al inicio de la partida) y hacerlo inmortal para que este gane peso e importancia tanto en la población como en las relaciones externas. La idea es buena, pero sinceramente encuentro a faltar en una partida sandbox el libro con las diferentes generaciones de tiranos. Era muy divertido crear uno a uno toda una dinastía de gobernantes e incluso crear lore con cada uno de ellos. Viejos tiempos donde Ryotaro Sexagésimo Primero el magnánimo esclavizaba a toda una sociedad mientras esta especulaba como destronarlo mediante otro golpe de estado.

Tropico 6 peca de ser un poco continuista y en algunos casos poco ambicioso como en sus anteriores entregas. Pero lo que no se le puede negar es que a pesar de tener una fórmula tan sencilla, el juego sabe enganchar tanto al jugador más experimentado como al que nunca ha tocado un juego de este tipo. Quizás los más puristas del juego pretendan un algo más completo. Como jugador experimentado he echado de menos algunas premisas en cuanto a edición de edificios u objetos personalizables, como poder crear la bandera de mi dictadura.

El aprendizaje es muy sencillo y esto hace que nos podamos pasar horas y horas enfrente de la pantalla sin tener conciencia alguna de que ya son más de las 3 de la madrugada y me toque trabajar al día siguiente. Con ello Tropico 6 puede conseguir que muchos jugadores novatos les pique el gusanillo y tras jugar a este juego, quieran dar el paso a nuevas experiencias más complejas.

Sin duda Kalypso Media ha conseguido crear un juego increíble. Quitando pequeños fallos que pueden afectar un poco a la vertiente económica. Las horas de diversión que ofrece el título y el buen nivel que han creado tanto en el aspecto jugable como técnico como visual, hacen que se acerque bastante al nivel de un buen Triple A.

8.0

Lo bueno

  • La facilidad con la que podemos sentirnos un dictador y saciar toda nuestra sed constructiva y destructiva.

Lo malo

  • Puede resultar un poco continuista con respecto a las anteriores entregas.
Autor Pau Soler
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